¿Se puede o no conducir con un brazo escayolado? Según la DGT, depende…

Una de las primeras preguntas que hacen al médico los automovilistas que han sufrido la fractura de una extremidad es cuándo podrán volver a coger el coche. Pues, depende. ¿De qué? Nos lo explica la Dirección General de Tráfico: “No se puede conducir con dispositivos que producen inmovilización como escayolas, vendajes, collarines o cualquier otro tipo de mecanismo que reduzca la movilidad de las articulaciones”.

“Aspectos como las características de la fractura, el lado implicado, el tipo de tratamiento –cirugía o no-, la afección o no de articulaciones, la respuesta al tratamiento farmacológico y rehabilitador, etc…, así como la existencia o no de secuelas o discapacidades tras la fractura, van a condicionar el momento y las circunstancias en las que la persona va a poder incorporarse a la conducción de un vehículo”. Es el razonamiento que hace Juan Carlos González Luque, jefe de la Unidad de Coordinación de la Investigación de la Dirección General de Tráfico (DGT).

Cuatro son las recomendaciones básicas que te hace la DGT si has sufrido una fractura en una extremidad:

  • Paciencia. Hay que tener paciencia y no conducir hasta estar recuperado. Como consecuencia de la fractura , el paciente está de baja y no podrá conducir. Esto ocasiona, en la mayoría de casos, una sensación repentina de impotencia y pérdida de la libertad de movimientos. Al mismo tiempo, supone una 'revolución' doméstica, pues la persona pasa a ser alguien al que de repente hay que atender, llevar y traer. Con frecuencia, el paciente debe acudir a rehabilitación, durante semanas o meses, hasta conseguir recuperar su movilidad, y necesita para sus desplazamientos la ayuda de un familiar. No es infrecuente que intente conducir lo antes posible para evitar que le lleven, argumentando que se encuentra mejor de lo que parece, y que sus limitaciones de movilidad al volante no son para tanto. Erróneo. No conduzca hasta que su médico se lo indique.
     
  • No conduzca de baja. Cuando se está de baja, no se debe conducir. Esta es una cuestión delicada pero, en nuestra opinión, clara. Como norma general, las personas que tienen una fractura, y mientras esta afecte con claridad a su movilidad de forma que no puedan trabajar, no deberían conducir. Es cierto que a medida que la recuperación progresa, y en fases avanzadas, el paciente puede ir poco a poco conduciendo. Quizás podría conducir muy pequeñas distancias próximas a su domicilio.
     
  • Nunca con escayola. No se puede conducir con dispositivos que producen inmovilización, como escayolas, vendajes, collarines o cualquier otro tipo de mecanismo que reduzca la movilidad de las articulaciones.
     
  • Volver al volante. El paciente podrá volver a conducir cuando su médico confirme la recuperación de su movilidad en su plenitud, así como otras funciones fundamentales como la estabilidad, sensibilidad, fuerza muscular, etc.
     
  • Secuelas. En el peor de los casos, puede que, tras la factura, queden secuelas, que pueden ser de muy diverso grado, y su influencia en la conducción dependerá de cómo interfieran con la movilidad. Las secuelas pueden ser leves y no impedir la conducción de vehículos. Pero por ello, un paciente-conductor con secuelas o discapacidad tras una fractura debe acudir a un Centro de Reconocimiento de Conductores para valorar su aptitud para conducir y la necesidad de utilizar ayudas, adaptaciones en el vehículo, que le faciliten la conducción con las mayores garantías de seguridad y confort.

 

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Si tienes una fractura y llevas escayola debes pensarte dos veces si conviene que te pongas al volante del coche.
Fecha: 
Viernes, Diciembre 20, 2013