NOTICIA
18-09-2020

Así te puede dar un susto el turbo en tu automóvil

Pocos motores nuevos nos encontramos ya que no están turbo alimentados. Además la vuelta a los tres cilindros en algunos modelos en aras a reducir las emisiones y también el consumo han hecho que también se produzcan más averías.

Cilindradas inferiores a los 1.000 cc hacen que tenga que jugar el turbo un papel muy importante para entregar la potencia adecuada, dar una sensación de deportividad o, en definitiva, incrementar las prestaciones del vehículo.

Esto también provoca que haya algunos problemas. La frase que se ha escuchado en algunas ocasiones “se me fue el turbo” puede ser habitual según pase el tiempo y eso que los compresores turboalimentados no es una cosa reciente.

La historia de la turboalimentación es casi tan antigua como la del motor de combustión interna. Ya en 1885 y 1896, Gottlieb Daimler y Rudolf Diesel investigaron incrementar la potencia y reducir el consumo de combustible de sus motores mediante la precompresión del aire de combustión.

Nació para usos militares, buscando mejorar el rendimiento de los motores de aviación a gran altura, donde la densidad del aire era tan baja, que se hacía necesario forzarlo al interior del motor para obtener un mayor rendimiento.

Aunque los turbocompresores ya se habían usado en motores diésel y aplicaciones comerciales, no fue hasta 1962 cuando irrumpieron en el mercado, bajo el capó de un coche de producción. Ese coche era el Chevrolet Corvair. El siguiente fue el Porsche 911 pero ya un año después.

Problemas

Tras la historia hay que hablar de los problemas que pueden presentar. Debido a su velocidad de giro de cientos de miles de revoluciones por minuto y también a la temperatura a la que trabajan es importante que los rodamientos y el aceite sean de buena calidad y estén en buen estado. Así puede funcionarnos muchos años sin ningún problema. Además, no suelen fallar de un día para otro.

Por lo tanto hay que estar atento a si al pisar el acelerador tenemos algún ruido similar a un silbido o el coche no da potencia.

También se nos puede averiar la válvula de descarga que hace de escape a la presión que hemos generado y que se tiene que liberar una vez hemos dejado de pisar el acelerador.

Un tercer factor es detectable a la vista. Si suelta un humo ligeramente azulado por el escape o nos gasta más aceite hay que estar muy atentos porque podríamos tener una avería grande.

Oído atento si escuchamos algún ruido más metálico, como de piezas sueltas que pueden provocar un gran escándalo. Lo mejor es detener el vehículo inmediatamente y llevarlo a nuestro EuroTaller de confianza.

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