NOTICIA
08-10-2020

El coche también tiene mariposas...¿por qué se pueden averiar?

Y como nos pasa a los humanos también si algo se mueve ahí quiere decir que…algo pasa.

Las mariposas de admisión o mejor, la válvula de mariposa es la pieza que tiene nuestro motor, componente del sistema de admisión, que se encarga de abrir y cerrar el paso del aire. Una de las “alas” es la placa que se encuentra dispuesta sobre un eje y es la encargada de dar más o menos aire, es decir, de controlar el flujo que pasa hacia el interior del motor.

La ventaja que supone el uso de estas válvulas es que ayudan a reducir el consumo de combustible. Eso es fundamental también para cumplir las normativas de emisiones y de seguridad, además, de ahorrarnos un dinero a la hora de repostar.

Y es que en los vehículos diésel o en los gasolina tienen una función diferente. Antiguamente, solo en estos últimos las podíamos encontrar para hacer la función que se acaba de mencionar, regular el aire que entra en el cilindro para que se produzca la combustión.

En el caso de los coches diésel está más enfocado a controlar la parte medioambiental, la recirculación de los gases de escape para que ejerzan una presión excesiva en el tubo de admisión.

Averías de la válvula de mariposa

El primer enemigo de estas mariposas y, como de tantas otras piezas y elementos del coches, es la suciedad. La válvula está expuesta a los gases de escape y es habitual que acumule hollín y carbonilla.

Si se queda abierta no podrá gestionar la entrada de aire al sistema de inyección por lo que siempre entrará más aire que combustible y eso lo notaremos en una pérdida de rendimiento del motor.

En el caso de que la mariposa se quede bloqueada y no sea capaz de pasar el aire correctamente tendremos mucho más combustible que aire, esto puede derivar a una mayor propulsión de gases nocivos dejando los tubos de escape negros.

¿Cómo lo notamos?

Si nos pasa alguna de estas cosas, el vehículo da ‘tirones’, llegando incluso a no arrancar si la entrada de aire queda totalmente obstruida, bien por rotura o suciedad que impidan la apertura de la válvula. Estos ‘tirones’ se pueden apreciar en marcha, sobre todo, cuando necesitamos potencia.

Otro síntoma de que fallan las válvulas de mariposa es que el escape emita un humo negro, ya que la combustión no se haría completa al faltar aire.

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