NOTICIA
04-12-2014

El impuesto que grava la compra de gas refrigerante 134a se duplica. En 2015, será de 17,16 €/kg

De los 8,58 euros/kilo que se han estado pagando durante 2014, a los 17,16 €/kg que habrá que pagar a partir del 1 de enero del 2015. El impuesto que grava la adquisición de gas 134a se duplica. Pero en 2016, cuando finalizará el régimen transitorio recogido por la legislación que establece dicha carga, y por lo tanto las reducciones al impuesto durante sus primeros dos años de aplicación, el importe del mismo superará los 26 euros/kilo.

El respaldo legal de esta medida lo encontramos en el R.D. 1042/2013, de 27 de Diciembre, que aprobó el Reglamento del Impuesto sobre los Gases Fluorados de Efecto Invernadero en cumplimiento del artículo 5 de La Ley 16/2013, de 29 de Octubre, por el que se creaba el Impuesto Sobre los Gases Fluorados de Efecto Invernadero.

Repercusión al consumidor final

CONEPA, Federación Española de Empresarios Profesionales de Automoción, recuerda que los talleres, en el ámbito de aplicación de la citada normativa, tienen la consideración de consumidor final siempre que se limiten a adquirir el material para utilizarlo en los vehículos de sus clientes directos. De esa manera, cuando compran el Gas 134a, destinado a la carga del aire acondicionado, han de pagar un impuesto repercutible al cliente final en la factura.

Si parte del gas comprado por el taller se destina a la reventa, las obligaciones legales se ven ampliadas.

CONEPA, contraria al impuesto

CONEPA, Federación Española de Empresarios Profesionales de Automoción, luchó en su día por evitar la aplicación de este nuevo impuesto en nuestro sector. Sus argumentos en contra del establecimiento de dicho impuesto han sido los siguientes:

  1. Un profundo rechazo al nuevo impuesto por afectar a la economía del sector, formado en su gran mayoría por pymes y micropymes, y ya en exceso controlado y sometido a múltiples normativas. Asimismo, desde CONEPA se consideraba que podía constituir una nueva razón para el crecimiento de la economía sumergida.
  2. No se encuentra en coherencia con lo publicado en la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados en la que se promueve la responsabilidad ampliada del productor del producto.
  3. La inexistencia de emisiones de gases fluorados debido a las nuevas tecnologías y al hecho de que la carga del aire acondicionado la lleven a cabo operarios cualificados (Real Decreto 795/2010 de Gases Fluorados), que necesitan un certificado oficial para poder realizar dichas operaciones. Por lo tanto, uno de los objetivos del impuesto, que es la mejora ambiental, no se cumple y se convierte en una simple carga económica adicional.

 

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