NOTICIA
26-06-2017

El servofreno de Bosch cumple su 90 aniversario

Desde hace 90 años, las innovaciones de Bosch relacionadas con el sistema de frenado aportan en todo el mundo mayor seguridad en la conducción, contribuyendo así al progreso técnico y a la mejora de la seguridad vial. La necesidad de hacer que el sistema sea cada vez más  eficaz ha llevado a la compañía líder en componentes de automóvil a ofrecer a los automovilistas una frenada con la máxima seguridad y comodidad posibles.

En los años 20, los coches eran cada vez más potentes y rápidos, pero sus frenos no evolucionaban al ritmo de la potencia del motor. Había que buscar la forma de reducir rápidamente las altas velocidades y esta necesidad  evidenció un reto que se le presentaba a la incipiente industria del automóvil. La respuesta de Bosch a este problema fue el “servofreno Bosch-Dewandre” presentado en 1927 para camiones, al que seguiría un año más tarde, el servofreno para turismos.

En aquella época, los automóviles ya alcanzaban los 80 km/h, aunque los frenos apenas estaban a la altura de esas prestaciones. Con el servofreno para vehículos comerciales, Bosch conseguiría reducir la distancia de frenada en un 35%.

Este dispositivo, patentado por el ingeniero belga Albert Dewandre, utilizaba el vacío creado en el colector de admisión de aire del motor cuando el conductor levantaba el pie del acelerador. El sistema aprovechaba la presión negativa que se producía en el colector de admisión del motor al levantar el pie del acelerador, para reforzar el efecto de frenada.

Un año más tarde, se lanzaría el “Bosch Bremshelf”, un equipo de frenado más compacto y ligero, y que había sido diseñado específicamente para su montaje en un automóvil. En las siguientes décadas, Bosch expandió sus actividades hacia todo lo relacionado con el freno.

Desde entonces, las sucesivas innovaciones de Bosch han ido marcando el desarrollo técnico del sistema: desde los sistemas inteligentes de frenada hasta los sistemas de asistencia a la conducción.

Sin apenas esfuerzo en las piernas

Desde principios de la década de 1920, los coches habían sido equipados con frenos en las cuatro ruedas, lo que sin duda redujo las distancias de frenada: mientras que un coche equipado únicamente con frenos en dos ruedas que rodaba a 35 km/h lograba detenerse completamente tras recorrer una distancia de 18 metros, los frenos aplicados a las cuatro ruedas redujeron la distancia hasta los 11 metros. Pero hay que recordar que esta potencia de frenado sólo podía lograrse aplicando un esfuerzo físico extremo sobre el pedal.

No fue hasta la introducción del servofreno, cuando la potencia total de frenada en las cuatro ruedas pudo realizarse mediante una presión moderada sobre el pedal. El servofreno aprovechaba así todo el potencial de frenada sobre las cuatro ruedas, liberando así al conductor de un duro trabajo físico que a veces podía llegar a ser peligrosamente deficiente en situaciones críticas. En el caso de los turismos, el efecto del frenado normal correspondía a un aumento de la presión del pedal de unos 30 kilogramos, más de un tercio del peso corporal medio disponible para el frenado.

Además de una mayor comodidad y seguridad, el servofreno ofrecía ventajas económicas que Bosch enfatizó incluso en las primeras descripciones del producto: un folleto de 1928 ya remarcaba que el rápido transporte de mercancías en relación con la competencia exigía altas velocidades que, sin embargo, sólo podían justificarse si se garantizaba una frenada eficaz. El hecho de que el servofreno no causara costes adicionales de funcionamiento, como un consumo de combustible adicional, lo convirtió rápidamente en una opción aún más interesante para el sector del transporte.

De la invención a la innovación

El diseño del sistema de Dewandre estaba bien pensado, pero su comercialización sólo fue posible gracias a Bosch. Se trata de un ejemplo característico mediante el cual Bosch introduce repetidamente innovaciones en la industria del automóvil que, aunque conocidas en su eficacia teórica para su uso en vehículos de motor, sólo podían realizarse en la práctica si se fabricaban en grandes cantidades: La formulación, en forma de patente, estaba muy a menudo lejos de su realización y consiguió convertir el servofreno en un producto comercializable listo para su producción en masa.

¿Y qué pasa hoy?

Hoy en día, Bosch es líder de mercado en sistemas de frenado para cuatro y dos ruedas como el sistema antibloqueo de frenos ABS, el Programa Electrónico de Estabilidad, ESP, o el Control de Estabilidad para Motocicletas, MSC.

Bosch es el único fabricante que ofrece una gama completa de frenos para el mercado de recambios: fricción, hidráulica y electrónica. Su actual catálogo incluye todo tipo de productos para el sistema de frenos: desde pastillas, discos, zapatas, tambores, kits de freno de tambor, testigos de desgaste, accesorios de montaje, cilindros maestros de freno, cilindros de rueda, reguladores de fuerza de freno…, hasta servofrenos, grupos hidráulicos, unidades de mando y sensores ABS/ESP.

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