NOTICIA
09-12-2015

¿Es contagiosa la agresividad al volante?

En realidad, no estaríamos hablando sólo de agresividad, enfado o irritación, sino más bien de la actitud al volante. Y, de acuerdo con un estudio llevado a cabo por la London School of Economics and Political Science, la actitud en carretera de los automovilistas puede ser contagiosa hasta el punto de provocar una reacción en cadena.

La lógica de la reciprocidad aplicada al volante

Las conclusiones del estudio se basan en encuestas cualitativas realizadas a casi 9.000 automovilistas de 15 países europeos. El 87% de los encuestados afirmaron que en efecto encontrarse en la carretera con un conductor amable les induce a ser ellos mismos cordiales. Por otro lado, el 55% de los participantes en el estudio reconoció que si otro conductor les irrita o enfada es probable que acaben por “desahogarse” con un tercer automovilista.

El Doctor Dr. Chris Tennant, de la London School of Economics and Political Science, lo explica bajo la premisa de que la carretera es un espacio compartido con los demás, razón por la que los conductores aplicarían la llamada “lógica de la reciprocidad”. Los automovilistas respondemos según avanza el trayecto, en función del contexto que se va creando. Debido a la gran cantidad de interacciones en poco tiempo, la reciprocidad se vuelve indirecta y nuestra respuesta (amabilidad, enfado etc.) puede dirigirse a un conductor diferente del que la provocó. De ahí que las conclusiones del estudio hablen de “efecto dominó” o “reacción en cadena”.

Cuando la actitud de un conductor reduce la seguridad vial

El punto de este estudio es que hace hincapié en el hecho de que la actitud de los demás conductores puede influir en un automovilista de forma que acabe conduciendo de forma menos prudente o incluso temeraria.

El problema es que los automovilistas no solemos percibir la carretera como un lugar de interacción social, y parecen perderse las buenas maneras.

La investigación, de hecho, revela algo turbador: cuando estamos al volante, muchos conductores ven a los demás tan sólo como a un coche, como a una máquina, olvidando que hay una persona en su interior.

Sin embargo, los participantes en el estudio reconocen que la cortesía y la buena educación sí es importante en carretera.

Gestos como dar las gracias son relevantes para la mayoría de los conductores:  menos del 10% negó la importancia de estas muestras de cortesía.

El estudio define además algunos ejemplos de gestos y conductas que fomentan el antagonismo:

  • estrategias para colarse en incorporaciones con tráfico denso,
  • no respetar la distancia de seguridad,
  • uso incorrecto de los intermitentes

Todos hemos tenido conductas así, a menudo sin ser siquiera conscientes de ello, y sin darnos cuenta ni mucho menos del efecto que podíamos provocar en otros conductores. Así que ya lo sabes: tú también tienes parte de responsabilidad en detener esa posible reacción en cadena. Con un poco de amabilidad y paciencia es suficiente.

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