NOTICIA
12-08-2015

¿Estás seguro de saber usar de manera correcta los pedales de freno, acelerador y embrague?

Parece lógico pensar que todos los que conducimos conocemos perfectamente el uso de los pedales del coche. Pero no es siempre es así. Puede que sepamos utilizarlos, pero ¿sabemos utilizarlos de manera verdaderamente correcta?

El uso incorrecto de los tres pedales (acelerador, freno y embrague), o dos en los coches automáticos, puede hacer que pongamos en peligro nuestra seguridad, sin olvidar que un uso inadecuado puede hacer que el coche sufra más y que aumenten también las averías mecánicas.

Acelerador

Quizás sea el uso del acelerador el que, aparentemente, menos complejidad conllebe, ya que su función es, por decirlo de alguna manera, hacer que el motor envíe la potencia deseada a las ruedas permitiendo el movimiento del vehículo.

Está claro que si pisamos el acelerador con suavidad, el coche consumirá menos. Si no se pisa demasiado,  no tendremos que utilizar tanto los otros dos pedales (no será necesario frenar ni cambiar muchas veces de marcha). Aunque será absolutamente determinante su uso en ocasiones, como en los adelantamientos o en las incorporaciones, momentos ambos en los que el acelerador es imprescindible.

Freno

El freno es determinante porque permite parar el coche, adecuar la velocidad a las necesidades de la vía y evita que nos acerquemos demasiado al vehículo que está delante. Es sin duda uno elemento capital en seguridad activa.

El freno también debe utilizarse con mesura. Por ejemplo, no es recomendable frenar antes de una curva. Es preferible dejar de acelerar unos metros antes. De esta manera, llegaremos a la curva a la misma velocidad, lo que nos permitirá controlar mejor el coche, y además, ahorrar en combustible

Es aconsejable, cuando ya esté el coche casi parado, levantar el pie con suavidad para evitar una parada brusca. Si sigues este consejo, los amortiguadores delanteros recobrarán su longitud antes de que las ruedas estén paradas y la energía liberada no llegará de manera violenta al habitáculo y a los pasajeros.

Embrague

El pedal del embrague es el más complicado de los tres. Su función es acoplar o desacoplar el motor de la transmisión. El embrague requiere atención, ya que su mala gestión acelera el desgaste del embrague (una pieza cara a la hora de sustituirla).

Una buena idea es dejar de conducir con el pie colocado sobre el embrague. El pie izquierdo debe ir en el apoyo que a tal efecto tienen los coches y que además permite descansar la pierna.

El embrague (su pedal) se utiliza para cambiar la marcha, pisándolo hasta el fondo para ir soltándolo progresivamente. Lo ideal es sentir dónde hacen contacto los discos del embrague, de esta manera podremos cambiar de manera suave, sin acelerones en vacío.

Cuanto menos necesites acelerar, mejor será para tu coche, pero aún mejor será si ni siquiera necesitas tocar el acelerador (en los estacionamientos). De esta manera el desgaste será mínimo.

En las cuestas, o grandes desniveles, podemos pisar demasiado el embrague. ¿Por qué? Pues tal vez por miedo a que el coche se vaya hacia atrás. Lo ideal es sentir el acople del embrague. Con el freno pisado, accionaremos el embrague y meteremos primera velocidad. Después, iremos soltando poco a poco el embrague hasta que notemos un pequeño tirón en el coche. En ese momento, si seguimos soltando, las revoluciones caerán por debajo del ralentí y el coche se calará.

Ahora presta atención. Justo en ese instante que comentamos que el coche sufre un pequeño tirón, si soltamos el freno, el vehículo comenzará a avanzar si estamos en llano. Por el contrario, si estamos en una pendiente, nos mantendremos en el sitio como por arte de magia. Ya sólo nos queda acelerar un poco a la vez que soltamos el embrague: ¡Estamos en movimiento!

Tal vez no resulte sencillo si eres un conductor novel. Si es así, puedes utilizar el freno de mano. Lo colocaremos en posición, meteremos primera y haremos un “baile de pedales” con el freno y el embrague hasta que el coche empiece a "agacharse" por la parte trasera. Justo en ese instante, es cuando deberemos quitar el freno de mano y avanzar.

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