NOTICIA
04-06-2013

Los consumidores europeos, contra la “obsolescencia programada” del coche y sus recambios

¿Cuánto duran los coches? ¿Y sus recambios? ¿Cuánto deberían durar? Es el debate que acaba de abrir el Centro Europeo del Consumidor con un exhaustivo informe en el que se arremete contra la “obsolescencia programada” de multitud de productos que se comercializan en la Unión Europea, incluidos el automóvil y sus componentes. Según los autores del mismo, la posibilidad de reparar productos frente a la opción hegémonica de tener que cambiarlos contribuiría a crear puestos de trabajo en talleres de reparación. En Francia se ha elevado incluso una ley al Senado. El debate está abierto. 

“La obsolescencia programada… la deriva de la sociedad del consumo”. Es el título del informe elaborado por el Centro Europeo del Consumidor acerca de los productos que se fabrican planificando de antemano su vía útil. El documento plantea a la Unión Europea que se etiqueten los productos con la vida útil estimada por el fabricante. Propone, asimismo, que se obligue a los productores a incrementar la vida media útil de una serie de productos, incluyendo además una garantía por si se estropean antes, para que el fabricante, en ese caso, cubra el coste.

Son muchos los ejemplos de productos con una “obsolescencia programada” que solivianta a las organizaciones consumeristas. La mayor parte de ellos están recogidos en el famoso y polémico documental de Cosima Dannoritzer. En el caso de los automóviles y sus componentes y recambios los argumentos que se esgrimen, según recoge El Confidencial, son los siguientes:

“En los años 50 y 60, la vida útil de un coche era el doble que en la actualidad, cuya duración media no supera las tres décadas. La diferencia no está en los motores, sino en las piezas accesorias y hasta en la carrocería. Hoy en día, un simple sensor de posición de cigüeñal averiado puede inutilizar el vehículo. Asimismo, las cajas de cambios están programadas para funcionar unos 250.000 kilómetros, a pesar de que hay algunas que duran eternamente pero solo se comercializan para uso industrial, no particular”. Y se incluyen, además, casos directamente relacionados con la posventa del automóvil: “Otro ejemplo más son los frenos. Tras un determinado número de ciclos de frenado comienzan a perder capacidad y se necesita cambiar el grupo hidráulico completo con el módulo de mando incluido. Al igual que si se estropea una pieza del limpiaparabrisas estamos obligados a cambiarlo entero”.

Los consumeristas defensores de una mayor vida útil de los productos abogan por su mantenimiento y reparación previa a su reemplazo. Consideran que este tipo de políticas contribuirían, además, a fomentar la actividad económica de los talleres de reparación.

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