NOTICIA
13-09-2013

Los mecánicos ilegales marroquíes complican la labor de los reparadores de automóviles de Melilla

La competencia que hacen los reparadores marroquíes arreglando coches en plena vía pública pone en jaque tanto la viabilidad de los talleres legalmente establecidos en Melilla como el medio ambiente. Tal y como denuncia la prensa local, este tipo de prácticas se han convertido en habituales desde hace unos años, y mecánicos y chapistas del Polígono del SEPES, tienen que soportar día tras día la competencia desleal frente a la puerta de sus talleres.

Esta actividad se ha convertido en habitual, al igual que otras prácticas de competencia desleales pero comunes en la ciudad, como la venta de pescado y fruta en cubos frente a las puertas de los mercados de la ciudad. El problema es que siempre hay algún vecino que solicita sus servicios con el objetivo de ahorrarse algo de dinero a estos mecánicos marroquíes que ni pagan impuestos ni estan inscritos en la Seguridad Social.

Los reparadores consultados por El Faro de Melilla aseguran que la intervención de las autoridades no frena esta actividad. Policía Nacional y Local y la Guardia Civil patrullan la zona, pero o bien “hacen la vista gorda y miran para otro lado”, o bien si actúan, “en cuanto se van los agentes, los mecánicos marroquíes vuelven otra vez al mismo sitio”. “No le importamos a nadie. Sólo les preocupa que paguemos los impuestos, mientras que esta gente –en referencia a los mecánicos marroquíes– puede trabajar sin pagar impuestos ni sanciones”, asegura otro de los reparadores de la zona. Los mecánicos de la ciudad, por su parte, aseguran tener fichados a todos los ilegales que se ganan la vida de esta manera.

También es un problema medioambiental

Los clientes de los talleres han de saber que los talleres legalmente establecidos siguen exhaustivos controles para garantizar que el tratamiento de los residuos y aceites industriales empleados, entre otros, en la reparación de los vehículos se hace correctamente, sin perjudicar al medio ambiente. Los talleres de Melilla, por ejemplo, han de tener un libro de registro con los litros de aceite y residuos que cada mes entregan.

El problema es que los reparadores callejeros ni disponen de contenedores especiales ni se encargan de gestionar correctamente los residuos que produce cada una de sus intervenciones. Y esto se hace patente en las calles en las que prestan sus servicios, en sus alcantarillados, donde vierten el aceite tras cambiarlo, y jardineras. En algunas se puede ver hasta coches abandonados tras haber sido desguazados para aprovechar algunas de sus piezas. aceites altamente contaminantes que se vierten diariamente al alcantarillado melillense.

Casi todos los días vienen a esta calle entre diez y doce marroquíes y se ponen a trabajar en plena calle. Tiran los aceites y los filtros en alcantarillas y en las jardineras. Nadie controla esos vertidos ni se les sanciona”, lamenta un empresario, mientras otro señala: “si a mí se me cae una gota de aceite en la calle, vienen corriendo y me ponen una multa”.

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