NOTICIA
23-09-2015

¿Qué puede provocar que arda un vehículo? ¿Cómo evitarlo con la ayuda del mantenimiento del coche?

Hace unos días un vehículo quedó prácticamente calcinado en una carretera convencional en la provincia de Vizcaya. El origen del fuego fue una avería mecánica. Una situación que parece muy extrema y que en realidad lo es, pero que de vez en cuando leemos en la prensa y que hace preguntarse a los automovilistas: ¿qué puede hacer que se queme mi coche?

Cuando pensamos en la relación entre fuego y automóvil solemos pensar en que el coche ha sufrido las consecuencias de un incendio originado en un edificio, en la calle o por un acto vandálico.

Lo cierto es que, sí, una avería puede provocar un incendio en nuestro vehículo.

Según datos de las compañías aseguradoras, la cifra de vehículos que se incendian en nuestro país superaría cada año los 500 automóviles.

Esto no es algo que debiera extrañarnos, pues muchos componentes del coche son combustibles e inflamables, desde buena parte de los líquidos o el propio combustible a elementos como las tapicerías o los plásticos. Si sumamos a la ecuación que los vehículos tienen además cada vez un mayor equipamiento electrónico y que, por su propio funcionamiento, la mayoría de piezas y componentes alcanzan elevadísimas temperaturas podremos comprender que el mantenimiento responsable del vehículo es clave para evitar la catástrofe en forma de incendio del vehículo.

Sistemas del vehículo que podrían llegar a provocar que el coche arda si no se cuidan bien

Como hemos dicho, un coche cuenta con muchos componentes que pueden funcionar como conductores del fuego. Lubricante, combustible, líquido de frenos etc. arderán con facilidad, por ejemplo. ¿Pero cómo y dónde podría llegar a producirse el fuego?

Sistema eléctrico

El sistema eléctrico, por un lado, podría parecer el elemento de mayor riesgo, aunque, en contra de lo que pueda parecer, no es lo más habitual. Es decir, un fallo eléctrico rara vez desemboca en un incendio: para ello están los fusibles, que si detectan algún fallo se rompen para que no pase la corriente.

Sí puede ocurrir que en algún momento se produzca una chispa (por ejemplo, por la rotura de un cable) y que esa chispa provoque que el coche se queme si entra en contacto con alfo inflamable o combustible.

Sistema de escape

El conjunto de componentes que forman el sistema de escape alcanza temperaturas superiores a los 200ºC, por lo que el simple contacto con algún elemento que arda fácilmente (como la hierba seca) puede provocar fuego.

Circular con el catalizador en mal estado o con tubos con roturas o fisuras también conlleva peligro de incendio, ya que las llamas pueden salir al exterior por esa vía.

El vano motor

En la típica imagen que tenemos en mente de un coche quemado, el origen del incendio suele estar bajo el capó, en el motor o alrededores. Y es que los elementos del vano motor alcanzan también temperaturas elevadas, sobre los 100ºC.

Habitualmente, el mayor riesgo y la causa más frecuente está en fugas, ya sean del propio carburante o del lubricante. Estos líquidos son altamente inflamables, así que en caso de que haya una fuga y entren en contacto con superficies muy calientes es muy posible que se origine un incendio.  Es una de las razones por las que es tan importante comprobar los niveles de lubricante y vigilar que el coche no deja manchas de aceite o combustible. Si notas que puede haber una fuga u olores a carburante, aceite o a cualquier otro líquido es necesario que acudas a tu EuroTaller de confianza cuanto antes.

Qué hacer si tu coche empieza a arder

Si mientras vas conduciendo notas un importante olor a quemado o ves directamente humo negro bajo el capó o alguna otra zona, procura mantener la calma:

Antes que nada, detén el vehículo lo antes posible en un lugar seguro, a ser posible en una zona limpia, sin maleza, papeles, hierba seca… En definitiva, en una zona donde el posible incendio no se extienda.

Por supuesto, apaga el motor y haz que los ocupantes salgan del coche y se alejen todo lo posible en condiciones de seguridad. Esto es, teniendo mucho cuidado con el tráfico, pero alejándose del coche al menos unos 50 metros para protegerse de las llamas y humos.

En ningún caso trates de extinguir el fuego con agua o mantas. Existen diferentes tipos de fuegos y sus comportamientos son distintos: deja esa tarea a los profesionales.

Una vez estéis a salvo, avisa al servicio de emergencias del problema y del lugar en que os encontráis. Cuanta más información proporciones será mejor: el punto kilométrico, de dónde parece prodecer el fuego etc.

Recuerda: más vale prevenir que curar. Un buen mantenimiento general del vehículo te ayudará a evitar estos graves contratiempos, ya que tu mecánico de confianza  comprobará el estado de los distintos sistemas y te alertará en caso de que sea necesario realizar alguna operación. Tienes más de 800 centros EuroTaller con profesionales para ayudarte: encuentra el tuyo aquí.

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