NOTICIA
12-02-2014

¿Sabías que las escobillas limpiaparabrisas fueron inventadas por una mujer? ¡Genial Mary Anderson!

La historia del automóvil parece tratar de hombres y estar escrita por hombres. Pero no es así. Ya os contamos la peripecia creadora de Bertha Benz, la primera mecánica de coches de la historia. Pues hoy queremos hablaros de Mary Anderson, inventora de las escobillas limpiaparabrisas, un elemento fundamental para la seguridad vial por su contribución a mejorar la visibilidad en condiciones climatológicas adversas, y cuyo recuerdo ha permanecido en el olvido demasiado tiempo.

Para empezar porque en los años de los que estamos hablando, hacia 1905, las mujeres no podían inventar nada, al menos legalmente. Estaban obligadas a registrar y patentar sus creaciones a nombre de sus maridos, padres o hermanos.

Sea como fuere, lo cierto es que el viaje que Mary Anderson, natural de Alabama (Estados Unidos) realizó a Nueva York en el invierno de 1903, resultó fructífero, mucho, desde el punto de vista de la industria del automóvil. Y eso que por aquel entonces no eran demasiado los automóviles que circulaban por las ciudades. La cosa es que Mary tomó el tranvía en la ciudad de los rascacielos y en seguida se dio cuenta de las muchas dificultades que tenía aquel vehículo para avanzar en cuanto llovía a raudales. Los conductores tenían que parar a cada rato, salir del tranvía y limpiar el parabrisas de vidrio. De manera que los trayectos, cuando llovía, eran interminables.

Con aquella experiencia de los tranvías dándole vueltas en la cabeza, regresó Mary a Alabama. Lo primero que hizo fue buscar un diagrama del dispositivo de barrido elemental. Y a partir de ahí... según explica el Instituto de Filosofía de Madrid, “consiguió una lámina de goma resistente y la unió a un brazo metálico por medio de resortes. Ingenió una conexión para poder accionarlo desde el interior mediante una palanca. Cuando ésta fuera tirada, las láminas se desplazarían a través del vidrio una y otra vez hasta la posición original, como sucede con los actuales más convencionales, aunque la diferencia se basa en la ubicación y el número de brazos. Su sistema tenía un único brazo sostenido en la parte superior y en el centro del vidrio”.

El resto de la historia, está en la Wiki. “Después de hacer varios diseños preliminares, ella misma lo probó, pero no en un automóvil sino en un tranvía. Le llevó casi dos años convencerse de registrar esta idea mientras seguía con sus pruebas en los vehículos. Sobre todo cuando se vio abrumada por las advertencias de sus allegados y los rechazos categóricos de supuestos especialistas de la incipiente industria automotriz, que profetizaban que el movimiento de los limpiaparabrisas distraerían con facilidad a los conductores y que provocarían accidentes”.

En medio de su lucha para obtener la patente apareció en escena Henry Ford, quien tomó contacto con este invento, al parecer, sin tener relación con Anderson. Fiel a su destino innovador, interpretó su utilidad, que en un principio probó en los Ford T con parabrisas. Más tarde, a partir de 1908, todos los Ford salieron con este dispositivo. Y desde 1916 fue equipamiento común en todos los automóviles norteamericanos. En 1905, a fuerza de pruebas superadas, se reconoció la patente. Lo que sí confirman los investigadores es que esta mujer tenía 39 años cuando lo inventó y no utilizó su creación para obtener beneficios. Murió en 1953 a los 87 años en su querida Alabama.nació el 29 de mayo de 1889

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