NOTICIA
21-06-2013

¿Sabías que rey del Pop Art, Andy Warhol, también fue pintor de coches por un día?

El máximo referente del Pop Art, Andy Warhol, también fue mecánico; pintor de coches, concretamente, por un día. Fue Hervé Poulain, famoso en Francia, entre otras cosas, por sus subastas internacionales de obras de arte, quien le convenció para realizar una nueva obra de la colección BMW Art Car. Pero un coche con el que competir en Le Mans.

Parece que a Warhol la idea de pintar un coche le resultó algo “normal”. Sobre todo después de haber firmado las famosas latas de sopa de tomate “Campbell´s”.

Lo cierto es que la propuesta de coche que devolvió Warhol, la maqueta, mejor dicho, no convenció a Poulain. La idea de Warhol pasaba por un coche pintado completamente en negro, incluidas las ventanas, en las que había dibujado unas flores de color malva.

Los responsables de BMW tampoco vieron la idea de un coche tan “negro”, y que tan poco tiene que ver con el ambiente de color y fiesta de las 24 Horas.

Finalmente Warhol aceptó darle pleno “color” a una nueva obra pero -cosas de artistas- insistió en viajar expresamente hasta Munich para pintarlo con sus propias manos. Ya metido en faena, el norteamericano partió sobre la base de una carrocería completamente blanca y fue el primer artista que trabajó sobre el coche a gran escala. Solo contaba con la asistencia de un par de ayudantes y la referencia visual de una pequeña maqueta a escala 1/10 en la que había ya bosquejado la obra.

Sensación de velocidad

Warhol fue llenando de color la carrocería, combinando vigorosos movimientos de brocha con delicados trazos de pincel y marcas sobre la pintura realizadas con sus propias manos. Tras finalizar su creación, Warhol aseguraba que “había tratado de representar la sensación de velocidad. Si un coche se está moviendo realmente rápido, todas las líneas y los colores se difuminan”.

Y lo mejor de todo: Warhol solo tardó 23 minutos desde que aplicó la primera pincelada hasta que firmó con su dedo en el paragolpes trasero. ¿Satisfecho -le preguntaron-? A lo que respondio: “me encanta el coche, es mejor que la propia obra de arte en sí”.

Una vez en Le Mans, el BMW de Warhol quedó en una meritoria sexta posición general, y segundo en su categoría. El BMW M1 Gr. 4 de Andy Warhol no volvió a competir nunca más de forma oficial.

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