NOTICIA
17-06-2014

¿Te imaginas que tu coche estuviese fabricado a partir de tomates? Pues... la cosa está cerca.

Quizás dentro de algún tiempo podría estarlo. Y es que el fabricante Ford y la empresa Heinz, famosa por sus salsas y ketchup, han unido sus fuerzas para convertir las fibras del tomate en una suerte de bioplásticos sostenibles que serían utilizados para la producción de algunos componentes de automóviles.

 

En la búsqueda de una fabricación de automóviles más sostenible, los plásticos de origen vegetal son una apuesta para reducir el uso de plásticos elaborados a partir del petróleo. En el caso de este proyecto, los investigadores tratan de crear objetos pequeños para el interior del vehículo o cables a partir de la piel seca del tomate. Además, de esta forma, Heinz intentaría reciclar los más de 2 millones de toneladas de tomates que se exprimen al año para fabricar su ketchup y dar una nueva vida a los tallos, semillas y pieles.

 

De momento el proyecto está en sus primeras fases, aunque los impulsores reconocen un problema añadido. Y es que el material resultante tiene un aspecto poco atractivo, con lo que su uso estaría limitado a las partes menos visibles del vehículo. Al menos, mientras se consiga desarrollar el material de forma más atractiva.

 

Quizás en el futuro podamos decir aquello de “aquí hay tomate”, y con razón, al acceder a nuestro vehículo.

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